INTRODUCCIÓN A AHAE Y SU FOTOGRAFÍA

EL FOTÓGRAFO AHAE

En sus obras de arte, el fotógrafo coreano Ahae revive el mundo natural en toda su intensa pureza. En su intento de capturar el paso del tiempo y la belleza que lo rodea, Ahae transmite un fuerte mensaje sobre la responsabilidad que tenemos para con el mundo en el que vivimos. Empeñado ya desde los años 70 en la protección del medio ambiente, sus fotografías exploran el entorno natural en el que está sumergido. Ahae puede ser descrito como un inventor, empresario, filántropo, activista ambiental, cultor de artes marciales, pintor, escultor, poeta y fotógrafo. El nombre de Ahae está vinculado con proyectos internacionales de agricultura orgánica y de conservación del medio ambiente, y sus obras fotográficas se convirtieron en la expresión lógica de su enfoque de la naturaleza y la forma en que es percibida.

Ahae nace en 1941 en Kioto, Japón, donde su familia había sido trasladada durante el período de dominio colonial japonés, pero regresa a su patria, la península sudcoreana, a finales de la Segunda Guerra Mundial, y es allí donde ha pasado la mayor parte de su vida. El talento creativo de Ahae se manifiesta desde muy temprana edad y su interés insaciable hacia el mundo que lo rodea – tanto aquel cercano, al alcance de la mano, como aquel lejano – lo conduce a desempeñarse en ámbitos de actividad e ideas cada vez más amplios. Tras empezar con el dibujo y la pintura, muy pronto pasa a la escultura en general, convirtiéndose incluso en un maestro en el arte de la fabricación de máscaras. Sus inclinaciones artísticas también lo llevan a explorar el mundo de las artes marciales, dando lugar a una afinidad con esas disciplinas que dura desde toda la vida. Es cinturón negro de Taekwondo (7° DAN), está altamente capacitado en Judo e incluso ha desarrollado su propio estilo de entrenamiento y de defensa personal. Entre los veinte y los treinta años, Ahae trabaja en el campo de las telecomunicaciones, hasta que comienza a aplicar su talento creativo en el mundo de los negocios, fundando su primera empresa cuando tenía alrededor de treinta y cinco años.
Con un espectro de intereses tan amplios, diseña e inventa una amplia gama de productos únicos, incluyendo diferentes artículos para el hogar; numerosos productos relacionados con la salud, y varios barcos y pequeñas embarcaciones de alta mar que ahora surcan las aguas del río Han en Seúl o navegan en mares lejanos. A lo largo de su carrera, Ahae ha registrado y es propietario de más de mil patentes y marcas comerciales, y ha recibido varios premios reconocidos internacionalmente por sus inventos. Durante toda su vida, Ahae ha sido un ambientalista, haciendo todo lo que estaba a su alcance para asegurarse de que sus actividades comerciales no entraran en conflicto con sus esfuerzos por conservar la pureza de la naturaleza. Su interés en los productos ecológicos es una consecuencia natural de su empeño en favor del medio ambiente y, especialmente, del ser humano.
Departamento de edición Ahae Press

En las últimas dos décadas, Ahae ha buscado un terreno adecuado en el que llevar a la práctica su concepto de estilo de vida orgánica, concentrándose en la interconexión entre protección de la naturaleza, agricultura ecológica y sangre sana, siendo esta una clave para un cuerpo saludable. Al igual que en sus fotografías, en las que Ahae representa el mundo natural tal como es, en sus actividades agrícolas hace todo lo posible para permitir que la naturaleza viva como estaba destinada a vivir, sin la interferencia del hombre ni de sus aditivos artificiales. Dos plantaciones de té orgánico bajo la supervisión de Ahae en Corea del Sur han obtenido la certificación “USDA 100% organic”, al igual que la explotación agrícola 123 Farm — la finca de producción de lavanda orgánica más grande en el sur de California – de la que Ahae es presidente del Consejo de Administración.

LA FOTOGRAFÍA DE AHAE

Durante la década del 70, Ahae comienza su actividad en el campo fotográfico, coleccionando cámaras y tomando fotografías, y esta actividad continua hasta fines de los años 80. Sin embargo, en esa época, la falta de tiempo y otros compromisos no le permitían dedicarse a esta forma de expresión artística con la intensidad que deseaba. Ahae se ve obligado a ocuparse de otros asuntos y esperar un par de décadas antes de volver a usar su cámara fotográfica. Durante ese tiempo, el campo de la fotografía se había desarrollado en proporciones tecnológicamente gigantescas, permitiendo a Ahae expresar plenamente sus cualidades artísticas.

Recientemente, en un lapso de tiempo de cuatro años, Ahae tomó más de 2,6 millones de fotografías, todas desde la misma ventana de su estudio, retratando los innumerables episodios que tuvieron lugar ante sus ojos y que tenían como protagonistas a las criaturas con las que compartimos nuestro planeta. Una selección de estas fotografías se exhibieron en la primera exposición “Through My Window” en la estación Grand Central Terminal de Nueva York, en la primavera de 2011.

Durante estos cuatro años, Ahae ha pasado todos los días en su ventana, con lluvia o con sol, fotografiando cada característica natural y escena que atrajera su mirada. La mayoría de estos episodios pasan desapercibidos. Ahae no solo los ve, sino que a través de su arte, trata de exponerlos ante los ojos del resto del mundo. A través de su objetivo captura escenas pastorales y cómicas, dramáticas y trágicas, dinámicas y serenas, encantadoras y hermosas.

Con la sensibilidad del artista para la luz, los colores y los detalles, Ahae capta los paisajes y la vida silvestre en las cuatro estaciones: instantes que podrían no volverse a repetir jamás. Ahae nos conduce de la mano para descubrir los momentos íntimos del entorno natural y luego nos deja como espectadores para que disfrutemos de la armonía del conjunto. Desde la primera luz del amanecer hasta el último resplandor del crepúsculo, Ahae nos transporta a través de la primavera, verano, otoño e invierno, acunándonos en el subseguirse de las estaciones del año y en sus atmósferas, siguiendo los movimientos del sol y de la luna.

 

Para no perturbar el escenario natural que se abre bajo su ventana, Ahae ni siquiera se permite el lujo del aire acondicionado, tampoco durante el verano coreano, caliente y húmedo. La ventana abierta lo expone a los vientos fríos y penetrantes del invierno y al sol caliente y a los mosquitos de los meses más cálidos. Cada toma es hecha de forma individual, rara vez utiliza un trípode, incluso cuando utiliza las cámaras más grandes con los objetivos más largos, y nunca utiliza ningún tipo de iluminación artificial.

El resultado es una imagen “ecológica” del panorama cambiante de la naturaleza fuera de la ventana: unas fotografías que ofrecen puntos de vista muy directos y francos, revelados a través de la luz natural.

Puesto que Ahae toma un promedio de 2.000 a 4.000 fotografías todos los días, se ha hecho necesario instalar una estación de procesamiento de fotos para facilitar el archivo del flujo constante de fotografías. Esta labor es desempeñada por Ahae Press, Inc. Durante el procesamiento, de acuerdo con la filosofía de Ahae de mantener la integridad natural, las fotografías no sufren ninguna manipulación, tales como alteración del color, cortar y pegar, combinación de varias fotografías, o introducción de elementos extraños en las imágenes; solo se admite la limpieza de las fotografías (alineación, eliminación de manchas y corrección mínima de contraste y luminosidad) antes de la impresión final de las fotos.

La colección de cámaras de Ahae ha aumentado con el tiempo, por lo que ahora utiliza una amplia gama de equipos, incluyendo las cámaras de 35 mm de alta calidad y cámaras de formato medio en las que monta los diferentes tamaños de objetivos disponibles en el mercado, incluyendo artículos de coleccionista y algunos muy raros. Todas las fotografías de la colección “Through My Window” han sido tomadas con cámaras digitales con tecnología de última generación. Para la mayoría de las imágenes de los animales de la colección, el fotógrafo ha utilizado los mejores teleobjetivos de largo alcance, mientras que para los paisajes ha utilizado una variedad de cámaras fotográficas de formato medio.

La tarea increíble de producir un millón de fotografías en cuatro años a través de una sola ventana nunca antes había sido intentada. Además, considerando que la fotografía de Ahae no utiliza iluminación artificial, ni escenarios ni ninguna manipulación durante la edición, es fácil comprender la naturaleza única de este proyecto, por lo que es aún más importante que estas obras fotográficas se presenten al público.

En una reciente entrevista, el profesor Milan Knížák, ex director general de la Galería Nacional de Praga, dijo que “todas las fotografías actuales tienen algún significado social y son muy sofisticadas” y por lo tanto, “encontrárselas delante [a las fotografía de Ahae] ha sido como un milagro: tan sencillas, tan hermosas y tan perfectas.”Como artista, Ahae pone un gran énfasis en la honestidad y la sencillez, unas características que están tristemente desapareciendo del mundo del arte actual. Las obras fotográficas como las que Ahae produce constantemente son a menudo descartadas como “banales”.

Se debe entender, sin embargo, que en realidad es muy difícil captar tanta belleza natural, sin la aplicación de elementos artificiales o sintéticos.

Este es el caso de todas las formas de arte y de música modernos. Cada vez es más y más difícil encontrar artistas “auténticos” que tienen tanto las habilidades como el talento creativo necesario para producir obras nuevas que demuestran una excelencia técnica y tienen un significado profundo. La gente ya no entiende la importancia de las bellas artes; de hecho, su propia definición es cada vez más vaga puesto que la simple belleza natural del mundo que nos rodea se va enterrando cada vez más profundamente bajo la montaña de una civilización en continuo crecimiento que se caracteriza por muchos aspectos artificiales y sintéticos.

El objetivo de Ahae no es solo producir fotografías maravillosas; sino que quiere abrir los ojos de todos para poder ver la riqueza de la vida que está ahí, a nuestro alcance, apenas fuera de la ventana. Al capturar, como lo hace él, el paso del tiempo y la belleza de la naturaleza que lo rodea, el mensaje que Ahae desea transmitir al mundo cuando expone sus fotografías llega fuerte y claro: abre los ojos, mira el increíble y precioso mundo natural que nos rodea, y haz todo lo posible para protegerlo antes de que sea demasiado tarde. Ahae quiere que la gente sea consciente de su entorno más inmediato. Hoy día, son muchas las voces que claman por la sensibilización con respecto al calentamiento global y a otros problemas ambientales, pero es muy difícil que las personas puedan afrontar estos problemas en sus vidas diarias.

Durante muchos años Ahae ha cuidado y protegido el paisaje que se presenta ante sus ojos cada vez que se asoma de la ventana de su estudio. Como resultado de su dedicación a la protección de su entorno natural, ha sido capaz de fotografiar más de un veinte por ciento de todas las aves que visitan la península coreana. También los ciervos y otros animales corren libremente en esta pequeña franja de tierra en la que los cambios de estación se reflejan en un caleidoscopio de colores e incluso las malas hierbas pueden irradiar su belleza natural contra un cielo resplandeciente. Ahae siempre ha tratado de predicar con el ejemplo, y también lo ha hecho esta vez. Si observamos el mundo que nos rodea, también nosotros podremos descubrir gran parte de nuestro patrimonio natural que vale la pena proteger y cuidar.

Son especialmente significativas las fotografías de Ahae que muestran los cambios de estación y los cielos dinámicos. La naturaleza tiene una capacidad de adaptación más allá de toda comprensión humana. Después de un largo y frío invierno en el que todo parece estar muerto, la naturaleza es capaz de llenar el mundo con una abundancia vital inimaginable e incomprensible, no solo una vez, pero una y otra vez, año tras año. Por otra parte, nosotros experimentamos nuestra condición física que se debilita cada vez más a medida que pasan los años y que envejecemos. Sin embargo, la fuerza vital del mundo natural que nos rodea nos comunica una gran sensación de esperanza. En el pequeño trozo de cielo que se presenta ante Ahae cuando se asoma a su ventana, se suceden innumerables escenas que el fotógrafo captura con un simple disparo de su cámara. Impresiones momentáneas de la luz del sol o del resplandor de la luna crean junto a las nubes unas imágenes de una belleza que no se puede describir con palabras.

2,6 millones de fotografías a través de una ventana en cuatro años. ¿Es esto posible? La colección de Ahae que ahora está siendo presentada al público es en realidad el resultado de toda una vida de observación y de esfuerzo. A través de estas obras fotográficas no descubrimos solo el artista, sino también el naturalista y el conservacionista y, por encima de todo, un hombre que mira a la vida y que quiere que también nosotros la miremos.
Departamento de edición Ahae Press 

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