El mundo zen de Ahae visto desde la ventana sobre el jardín

Transcurrir dos años asomado por una ventana, observando el mundo y narrándolo solo desde ese sitio. El cambio de las estaciones, la aparición de un ciervo de agua que salta en el verdor como si tuviera alas, los bosques de cedros cubiertos de escarcha invernal o los brotes y los colores de la primavera, un sitio donde todo sigue el ritmo de la naturaleza, sin aceleraciones artificiales, pero con calma, paciencia, moderación. “Through my Windows” es la primera ocasión para ver la obra de un artista coreano que no ha expuesto nunca en Italia. Se llama Ahae que en su idioma natal significa “niño”. Hoy a las 18:30 horas se inaugurará en Florencia, en el Museo Alinari (plaza Santa Maria Novella) la muestra que permanecerá abierta hasta el 8 de enero, con una selección de cuarenta fotografías. Las fotos fueron seleccionadas por Keith H. Yoo, hijo del artista, entre más de un millón de imágenes realizadas en los dos últimos años desde la misma pequeña ventana del estudio de Ahae, en Corea del Sur. Un lugar solitario, una especie de ermita sumergida en la naturaleza.

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Sus fotos “son todo y nada” ha escrito sobre él Milan Knížák, ex director general de la Galería Nacional de Praga. Es verdad. Recorriendo velozmente las salas parecen solo fotos de paisajes y de naturaleza, nada más o casi nada. Andando sin prisa, deteniéndose, se capta el instante irrepetible del batir de alas, el momento del carbonero común en equilibrio sobre una rama, el rayo frío del sol que ya es preludio de otoño, el todo. Andando lento se ve aquello que ignoramos con la prisa: las ondas del viento sobre el lago, la perfección de un cielo, un pequeño corzo que aparece detrás de un arbusto. Ahae es un ambientalista militante y también un empresario que posee algunas explotaciones agrícolas ecológicas.

“Si hubiera podido exponer las decenas de millares de imágenes que mi padre ha realizado – cuenta Keith H. Yoo – no se captarían los bruscos cambios de estación, sino un paso lento, casi delicado, del tiempo.” Ahae trabaja con tecnología digital, tomando entre 2 y 4 mil fotografías diarias, siempre desde la misma ventana. Dedicación y observación, quedarse quietos y mirar lo que cambia y lo que pasa. “Él no desea que haya nada entre la cámara y los sujetos que fotografía, ningún filtro, ninguna corrección ni manipulación en posproducción.” El mundo tal como es, sencillo, desnudo. Algunas veces combina las fotos con las poesías. “Sus fotografías me hacen reflexionar: ¿cuánto potencial de vida está sacrificando la ordinaria capa de asfalto delante de mi casa?” escribe el curador de esta muestra presentada por Alinari que ya ha sido albergada en la estación Grand Central Terminal de Nueva York durante la primavera pasada y que, después de la etapa florentina, proseguirá su camino a Venecia, París y Estocolmo.

Las imágenes de Ahae son una petición silenciosa, una reclamación ambientalista a una naturaleza que nos atrae por su belleza, pero que podríamos perder. “Las obras de este artista nos recuerdan – escribe su hijo Keith H. Yoo en el catálogo – que la naturaleza, que siempre ha estado viva, nos pide a cada uno de nosotros que cuidemos de ella.” Pareciera decir que aún no es demasiado tarde, que podemos hacerlo.

de LAURA MONTANARI

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