VER LO EXTRAORDINARIO EN LO APARENTEMENTE ORDINARIO

Henri Loyrette / Ex Presidente-Director del Museo del Louvre, París

Hay momentos en la vida en los que la casualidad acelera los acontecimientos y puede ocurrir lo inesperado. En septiembre del año pasado, durante un almuerzo organizado en Malasia por un amigo en común, conocí al aclamado diseñador Guy Oliver, quien me habló de un artista que había emprendido una increíble aventura: tomar un millón de fotografías en dos años. Lo más notable en esta hazaña sin precedentes es que las fotografías se tomaron, y se siguen tomando, desde una sola ventana.

El fotógrafo Ahae (un nombre que significa “niño” en coreano antiguo) transmite fielmente su visión de un paisaje cuidadosamente conservado y protegido durante las dos últimas décadas, invitándonos a ver lo extraordinario en lo aparentemente ordinario. Un cambio en la luz o un cambio en el clima puede hacer que un objeto aparezca muy diferente. La misma superficie del agua puede asemejarse a una roca o a un charco de mercurio, la silueta de un pájaro atrapado en la luz del sol puede evocar un dibujo delicado.

Si se miran detenidamente estas imágenes, se podrá ver la forma de un mismo árbol o las características de un mismo pájaro, cada uno observado íntimamente por el artista, día tras día, a través de los cambios de estaciones: un grano de arena que engloba las maravillas del universo. Nuestro mundo se revela en toda su belleza y diversidad: bastaría solo detenernos y admirarlo. Con todo, no se debe pasar por alto el aspecto tecnológico: algunas de las imágenes han podido mostrarse al público solo gracias a los últimos avances en el campo fotográfico, como las impresionantes cajas de luz, con sus cinco metros de alto y diez metros de ancho, que permiten reproducirlas en formato muy grande.

Hay infinitas posibilidades en el universo de Ahae y es mi sincera esperanza que el visitante disfrute de esta exposición de su obra organizada excepcionalmente por el Museo del Louvre.

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